En agosto de 2014 platiqué con el señor Javier Corona Bombardelli, quien fuera chofer de Autotransportes Águila y autor de un libro que versa respecto de la historia de esta empresa.
Es un trabajo breve,
pero sustancioso. Se nota inmediatamente el amor, la pasión y el compromiso que
el señor Corona sintió por su profesión y por la empresa en la que laboró hasta
su cambio de propietarios.
En dicha obra, titulada
Águila, pioneros de la península, don
Javier Corona narra con detalle algunas anécdotas y las dificultades de la
empresa para sostenerse. De Comondu aporta poco porque, a pesar de que la
empresa se inició con la ruta La Paz-Santo Domingo, la compañía se expandió por
todo el Territorio, cubriendo la ruta hacia el sur y después a Loreto y Santa
Rosalía, y finalmente al vecino estado de B.C.
En 1954, cuando se
terminó el trazo de la carretera con terracería, nació la empresa Transportes
de Carga del Águila, con el propósito de transportar el trigo, algodón y otros
productos de esta región que se embarcaban en la ciudad de La Paz; la empresa
contaba con veinte camiones de diversas marcas, modelos y capacidades, siendo
su presidente el señor José Matteotti y algunos de los socios Eugenio Olachea,
Fernando Cerecer, Mariano Abascal, Ventura Avilés Rogelio Pozo, Juan Cota,
Manuel Cota, Luis Jiménez, Agustín Cota, José González, Raúl Carlón, Manuel
Mendoza, Eduardo Fernández, entre otros.
En 1955, el gobernador
del Territorio, general Agustín Olachea, invitó a los propietarios de la
empresa antes mencionada a que proporcionaran el servicio de transporte de
pasajeros de La Paz a Santo Domingo, constituyendo entonces la compañía
Autotransportes Águila. Para ello, compraron un autobús a los hermanos Ruffo,
un Chevrolet modelo 1952 con capacidad para 35 pasajeros. Éste empezó a cubrir
la ruta en un tiempo de diez horas.
La empresa presentó
problemas económicos dado que la gente del Valle prefería viajar de “raite” en
los camiones de carga que constantemente circulaban hacia La Paz. Fue hasta que
se inauguró y puso en servicio el muelle de Puerto San Carlos, cuando la compañía
comenzó a mejorar su economía, pero para ese tiempo las dificultades económicas
de la empresa eran grandes, y muchos de los socios iniciales la abandonaron, quedando
sólo seis que fueron: José Matteotti Perini, Eugenio Olachea, Fernando Cerecer,
Ventura Avilés Juan Cota y Manuel Cota.
Para 1958 la empresa
compró un autobús usado, marca Internacional, modelo 1948. Con esa unidad, cuyo
chofer fue Natividad Gutiérrez, continuo prestando el servicio de La Paz a
Santo Domingo.
En 1959 se inauguró el
servicio hacia cabo San Lucas y para 1964 ya se prestaba servicio a Santa Rosalía.
En 1971 la empresa adquirió los primeros autobuses integrales marca Somex,
serie 2000, con aire acondicionado y sanitario, con una capacidad de 39
pasajeros. Estos camiones comenzaron prestando servicio hacia Loreto, puesto
que ahí llegaba la carretera. Los operadores o choferes de estos camiones
fueron del número 40, Javier Corona B. y del 43, Ramón Toledo.
El primero de diciembre
de 1973, nos comenta el señor Corona, inauguró la carretera Transpeninsular el presidente
Luis Echeverría, y el 24 de marzo de 1974 se hizo el viaje inaugural de la ruta
La Paz-Tijuana, siendo los choferes designados Javier Corona y Óscar Robles.
Para 1980 la empresa fue
vendida a Tres Estrellas de Oro y ya las cosas no fueron igual, por lo que
muchos de los choferes optaron por retirarse de la empresa.
En lo que se refiere a
Ciudad Constitución, esta compañía tuvo su terminal, a partir de 1955, en el restaurante
Oasis, del señor Luis Guiza, ubicado en Olachea, donde ahora es Madu. Para ese
entonces, el local del señor Guiza tenía restaurante, cervecería, billar y
baños públicos, además, también era base del sitio Misión, que en ese mismo año
se formó con cinco taxis.
Para 1973 la terminal
de la empresa estaría en Javier Mina y Juárez, para luego trasladarse al local
de la Nevería La Tropical y de ahí pasaría al edificio que actualmente tiene en
Pino Suarez y Rosaura Zapata.
Algunos de los choferes
que laboraron en Autotransportes Águila, hasta los ochenta, fueron: Natividad
Gutiérrez, Ángel Olachea, Enrique Castro, Pedro Arce, Antonio Liera, Manuel
Gómez y Javier Corona.
También lo hicieron
Jorge Fernández, Manuel Ojeda, Fernando Moreno, Rubén Montaño, Miguel Mayoral,
Jesús Mayoral, Jesús Cadena, Juan Manuel Meza.
Otros más fueron Félix
Baloyd, Jesús Toledo, Ramón Toledo, Álvaro González, Loreto Geraldo, César
Meza, Refugio Cerecer, Óscar Robles, Antonio Camacho, Luz Camacho, Jesús Sánchez,
Ismael Castro.
Completan la plantilla
Alejandro Toledo, Enrique Carballo, Alberto Chaquira, Gerónimo Robles, Ricardo
Olachea, Rubén Esqueda, Antonio Aguilar Villavicencio, Nero Rodríguez, Óscar
Carballo, Gustavo Ceseña, Antonio Mayoral y Jesús y Richard Torres.
El constante viajar por
toda la península generó cientos de anécdotas que a todos los choferes les tocó
vivir. El caso particular de don Javier Corona, no fue la excepción. Aquí
comentó de manera breve algunas de ellas.
En una ocasión que viajaba
de Constitución a La Paz, iba en el autobús una señora embarazada. Ya en el
camino se le rompió la fuente y comenzó con dolores de parto. El esposo de la
señora le pidió al chofer que apresurar el paso y lo hizo hasta donde la
normatividad se lo permitía, desde luego sin poner en riesgo al pasaje. Sin
embargo, en la Cola de la Ballena se tuvieron que detener y ahí nació la criatura
con la ayuda de otra señora que viajaba en el mismo camión.
Viajando hacia el
norte, en el autobús iba un matrimonio sentado en los asientos del fondo, pero
al señor le guastaba irse hacia adelante para ir platicando con el chofer. En
esa ocasión llegaron a Guerrero Negro y el señor se bajó al baño sin avisar al
chofer. El camión reanudó su viaje y casi llegando a Jesús María, vieron que un
auto les hacía señas prendiendo y apagando las luces. Se detuvieron. Era el
señor que muy enojado le reclamó a su señora que si lo quería dejar o abandonar
a lo que la señora le contestó que, como siempre se iba al frente y era de
noche, ella pensó que iba junto al chofer.
Finalmente, don Javier
Corona hizo una analogía de lo que pasó con la empresa. Me comenta que al igual
cuando llegaron los jesuitas a Baja California Sur y trajeron progreso,
abrieron caminos, construyeron las misiones, trajeron semillas y animales y
enseñaron a vivir de diferente manera a los indígenas, una vez logrado su
propósito en no pocos años de sacrificio y penurias, llegaron los españoles,
expulsaron a los jesuitas adueñándose de todo. Así sintió cuando hubo nuevos
dueños de la empresa, que después de que empezaba a consolidarse, después de
muchos años de carencias y sacrificio, tanto de operadores como dueños de la
empresa, llegaron otros propietarios con ideas nuevas y una manera de administrar
muy diferente, de tal forma que la mayoría decidió retirarse porque no pudieron
adaptarse al trato impersonal y las nuevas reglas que se les impusieron.
Fuimos muchos los que
viajamos en esa época, cuando quizá la empresa no tenía unidades como las que
ahora circulan, pero lo que sí es cierto es que en esa época el trato era más
provinciano, más personal, con más calor humano; a todos los choferes se les
conocía y hasta los antiguos dueños era común verlos en las terminales y
platicar con ellos.
Los tiempos cambian,
Autotransportes Águila continúa siendo una empresa exitosa y orgullo de los
sudcalifornianos, aunque ya no es lo mismo.

Comentarios
Publicar un comentario